Acompañamiento Terapéutico en la Maternidad: Una Crisis de Vida y una Transformación Profunda
La maternidad es una de las experiencias más intensas en la vida de una mujer. A menudo se asocia con alegría y plenitud, pero lo que no siempre se dice es que también es una etapa de enormes cambios, desafíos y crisis internas. Ser madre no solo implica cuidar de un bebé, sino redefinir la propia identidad, adaptarse a nuevas dinámicas en la pareja y enfrentarse a una montaña rusa emocional, física y hormonal.
Desde la psicoterapia basada en Terapias Contextuales, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia de Activación Conductual, acompaño a mujeres en este proceso para navegar la transición con más claridad, autocompasión y flexibilidad.
La Maternidad como una Crisis de Vida: La Matrescencia y sus Cambios en el Cerebro y el Cuerpo
El término matrescencia, acuñado por la antropóloga Dana Raphael, se refiere al proceso de transformación que atraviesa una mujer al convertirse en madre. Así como la adolescencia marca una transición intensa entre la niñez y la adultez, la matrescencia implica una reestructuración profunda de la identidad.
Este proceso involucra cambios físicos, hormonales, emocionales, psicológicos y sociales, pero también modificaciones a nivel cerebral y corporal que afectan la forma en que una madre percibe y responde a su entorno, a su bebé y a su pareja.
¿Qué cambios ocurren en el cerebro de una madre?
La maternidad no solo transforma la vida de una mujer, sino que literalmente modifica la estructura y el funcionamiento de su cerebro. Estudios han encontrado que tras el embarazo y el parto, hay una reorganización de la materia gris en áreas clave del cerebro, lo que optimiza la forma en que la madre responde a las necesidades de su bebé.
📌 Las principales áreas afectadas incluyen:
🔹 Corteza prefrontal medial y temporal: Implicadas en la percepción social, la toma de decisiones y la planificación.
🔹 Corteza cingulada anterior y posterior: Relacionadas con la introspección y la conexión emocional con el bebé.
🔹 Corteza orbitofrontal y amígdala: Áreas clave en la respuesta emocional y la sensibilidad a las señales del bebé.
💡 ¿Qué significa esto? En lugar de una pérdida de capacidad, esta reorganización cerebral hace que la madre esté más sintonizada con las señales del bebé, mejore su capacidad de respuesta y aumente su empatía materna.
Sin embargo, estos cambios también pueden hacer que la madre sea más vulnerable al estrés, la ansiedad y los cambios de ánimo, especialmente si no cuenta con apoyo emocional o si enfrenta situaciones de fatiga y sobrecarga.
En algunos casos, estas modificaciones pueden contribuir al desarrollo de ansiedad perinatal o depresión postparto, ya que la amígdala, al volverse más activa, hace que la madre sea más sensible tanto a los estímulos positivos como a los negativos. Por eso, es tan importante un acompañamiento adecuado en esta etapa.
Los Cambios Hormonales y su Impacto en la Libido y la Relación de Pareja
La maternidad no solo afecta el cerebro y las emociones, sino que las hormonas juegan un papel crucial en la manera en que una mujer vive su relación con su pareja y con su propio cuerpo.
📌 Principales cambios hormonales tras el parto y durante la lactancia:
🔹 Prolactina: Es la hormona encargada de la producción de leche materna. Aunque es esencial para la lactancia, también inhibe la producción de estrógenos y testosterona, lo que puede generar una disminución en la libido y cambios en la lubricación vaginal.
🔹 Oxitocina: Conocida como la «hormona del amor», se libera en grandes cantidades durante el parto y la lactancia para fortalecer el vínculo madre-bebé. Sin embargo, también puede desplazar parte del deseo sexual hacia la conexión con el bebé, haciendo que la pareja pase a un segundo plano emocionalmente.
🔹 Estrógenos y progesterona: Tras el parto, sus niveles bajan drásticamente, lo que puede causar resequedad vaginal, irritabilidad, cambios de humor y disminución del deseo sexual.
🔹 Cortisol: La hormona del estrés puede aumentar debido a la falta de sueño y la sobrecarga de responsabilidades, afectando el bienestar emocional y la disponibilidad para la intimidad.
Estos cambios, sumados a la fatiga, el ajuste emocional y las nuevas dinámicas en la pareja, pueden generar tensiones en la relación, malestar emocional y una sensación de distancia con la pareja.
Es común que muchas mujeres sientan que su cuerpo no les pertenece en esta etapa, que su rol de madre ha desplazado su identidad como pareja o que la intimidad ya no sea una prioridad. Esto no significa que haya un problema en la relación, sino que la pareja necesita encontrar nuevas formas de conexión y comunicación.
Repercusiones en la Salud Mental y Emocional
Aunque la maternidad es una experiencia maravillosa, también puede traer consigo un malestar emocional que no debe ser ignorado. Algunas de las manifestaciones más comunes son:
✔ Estrés y ansiedad: Preocupaciones constantes sobre el bienestar del bebé, la nueva rutina y el temor a no estar haciéndolo bien.
✔ Tristeza y sensación de soledad: Muchas madres se sienten emocionalmente desconectadas, aunque estén rodeadas de su familia.
✔ Crisis de identidad: Preguntas como «¿dónde quedé yo en todo esto?», «¿quién soy ahora?», «¿seguiré siendo la misma persona?» son comunes en esta etapa.
✔ Dificultades en la relación de pareja: La falta de comunicación, los nuevos roles y la falta de intimidad pueden generar conflictos en la relación.
✔ Cansancio extremo y falta de autocuidado: Muchas madres sienten que todo su tiempo y energía están dirigidos a su bebé, dejando de lado sus propias necesidades.
Metáfora: La Maternidad como una Casa en Remodelación 🏡
Imagina que tu vida es una casa en la que has vivido cómodamente durante años. Con la llegada de la maternidad, esa casa entra en remodelación: se tiran algunas paredes, se construyen nuevas habitaciones, y aunque el resultado final será hermoso, el proceso puede ser caótico, incómodo y lleno de polvo.
Durante un tiempo, te sientes desubicada en tu propio espacio. Los muebles ya no están donde solían estar, algunas puertas no encajan bien, y parece que no hay orden en nada.
Pero con el tiempo, la casa se reorganiza. No es la misma de antes, pero se convierte en un hogar renovado, más amplio y con nuevas posibilidades.
La maternidad es ese proceso: una transformación que puede sentirse confusa al inicio, pero que con el tiempo se asienta y encuentra su propio equilibrio.
¿Cómo Puedes Iniciar Tu Proceso Terapéutico?
Si sientes que la maternidad ha traído consigo un torbellino emocional, que te cuesta adaptarte a los cambios o que necesitas apoyo para transitar esta etapa, la terapia puede ser un espacio seguro para procesarlo.
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📧 Escríbeme y te cuento más sobre cómo trabajamos💡 La maternidad no tiene que vivirse en soledad ni con culpa. Es un proceso de transformación que merece ser acompañado con comprensión y apoyo.