Terapia para Duelo

La palabra «duelo» suele asociarse inmediatamente con la muerte de un ser querido. Sin embargo, el duelo no es solo la respuesta a la pérdida de una persona, sino a cualquier cambio significativo en nuestra vida que implique dejar atrás algo que valorábamos.
Terapia para duelo

El Duelo desde las Terapias Contextuales: Acompañando las Pérdidas sin Quedar Atrapados en Ellas

La palabra «duelo» suele asociarse inmediatamente con la muerte de un ser querido. Sin embargo, el duelo no es solo la respuesta a la pérdida de una persona, sino a cualquier cambio significativo en nuestra vida que implique dejar atrás algo que valorábamos.

En mi trabajo terapéutico, he acompañado a personas que están en duelo por razones muy diversas: la pérdida de un empleo, el fin de una relación, la transición a una nueva etapa de la vida, un diagnóstico de enfermedad, la migración, la pérdida de un rol o identidad, o incluso la sensación de haber dejado atrás una versión de sí mismos/as que ya no volverá.

Desde las Terapias Contextuales, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia de Activación Conductual, no buscamos que la persona «supere» el duelo como si fuera una barrera que debe dejar atrás, sino que pueda acompañarse en su proceso de adaptación sin quedar atrapado/a en el dolor o la resistencia al cambio.


¿Qué es el duelo? Una respuesta natural ante las pérdidas de la vida

El duelo no es una enfermedad ni un trastorno. Es un proceso natural que nos ayuda a reorganizarnos emocionalmente cuando la vida cambia de una manera que no esperábamos o no deseábamos.

Cuando perdemos algo valioso, es normal sentir un vacío, tristeza, confusión, enojo, culpa o incluso alivio. El duelo no es lineal, no tiene tiempos fijos ni una única forma de experimentarse.

📌 Ejemplo: Piensa en cómo se siente dejar un hogar en el que viviste muchos años. Aunque la decisión haya sido voluntaria, hay una sensación de nostalgia y de soltar un lugar lleno de recuerdos. Así funcionan todas las pérdidas: nos obligan a cerrar etapas, aunque a veces no nos sintamos listos para ello.

Algunas pérdidas que pueden generar un duelo incluyen:

Pérdida de un ser querido: Fallecimiento de una persona importante.
Fin de una relación de pareja: Ya sea por separación, divorcio o distanciamiento.
Cambio en la salud propia o de alguien cercano: Diagnóstico de enfermedad, discapacidad o envejecimiento.
Pérdida de un rol o identidad: Salir de un trabajo, jubilarse, dejar de ser estudiante, perder la posibilidad de ser madre/padre.
Mudanza o migración: Dejar atrás un país, ciudad o comunidad.
Pérdida de una amistad: Distanciamiento o ruptura de vínculos significativos.
Crisis vitales: Sentir que ya no somos la persona que fuimos antes, y lidiar con la incertidumbre de quién estamos siendo ahora.


¿Cuándo el Duelo se Convierte en un Problema?

Aunque el duelo es un proceso natural, en algunos casos puede volverse complicado y hacer que una persona quede atrapada en el dolor de una forma que le impide seguir adelante.

📌 Algunas señales de duelo complicado son:
El dolor sigue siendo tan intenso como al inicio después de mucho tiempo.
Se evita cualquier cosa que recuerde la pérdida, generando aislamiento.
Se siente una profunda culpa que no permite seguir adelante.
La persona siente que su vida ya no tiene sentido sin lo que perdió.
El duelo se convierte en una excusa para evitar comprometerse con la vida.

En estos casos, la terapia puede ser un espacio para procesar el dolor sin quedarse atrapado en él, aprendiendo a integrar la pérdida sin que eso implique dejar de vivir.


El Enfoque de las Terapias Contextuales en el Duelo

Desde las Terapias Contextuales, en lugar de forzar la «superación» del duelo, trabajamos en acompañar el proceso con aceptación, compasión y conexión con la vida.

🔹 1. Aceptar la pérdida en lugar de resistirla

Intentar evitar el dolor solo lo hace más intenso. En terapia, trabajamos en permitirnos sentir sin juzgar nuestras emociones ni tratar de apresurar el proceso.

Ejemplo: Muchas veces nos decimos «ya debería estar bien» o «esto no debería doler tanto», pero el duelo no sigue un calendario. Aceptar el dolor como parte del proceso es clave para seguir avanzando.


🔹 2. Separarnos de los pensamientos que nos atrapan

Nuestra mente nos bombardea con ideas como «no debería sentirme así», «nunca volveré a estar bien», «si dejo de sentir dolor, significa que lo estoy olvidando».

En terapia, trabajamos en ver estos pensamientos como lo que son: palabras en nuestra mente, no verdades absolutas.

Ejemplo: Si un pensamiento doloroso aparece, en lugar de quedarnos atrapados en él, 

aprendemos a observarlo con distancia y elegir cómo queremos responder.


🔹 3. Honrar la pérdida mientras seguimos adelante

Seguir adelante no significa olvidar. Muchas personas sienten que si dejan de estar tristes o retoman su vida, estarán traicionando a lo que perdieron. Pero seguir adelante es darle a la pérdida un lugar en nuestra historia sin dejar que nos impida seguir escribiendo nuevas páginas.

Ejemplo: Podemos recordar con amor lo que perdimos, mantener rituales que nos conecten con su significado, pero también darnos permiso de crear nuevas experiencias.


🔹 4. Reconectar con nuestros valores

El duelo puede hacernos sentir desconectados de la vida, como si todo perdiera sentido. En terapia, trabajamos en reconectar con lo que nos importa y tomar pequeñas acciones que nos ayuden a recuperar el sentido de nuestra vida.

Ejemplo: Si el duelo te ha alejado de personas importantes para ti, podemos explorar maneras de volver a conectar. Si dejaste de hacer cosas que te gustaban, podemos buscar la forma de retomarlas poco a poco.


Metáfora: El Duelo como una Ola en el Mar 🌊

Imagina que el duelo es como una gran ola en el mar. Al principio, la ola es gigante y te revuelca, sientes que no puedes respirar, que te arrastra y que no tienes control.

Con el tiempo, las olas siguen llegando, pero empiezan a ser más manejables. Ya no te arrastran con la misma intensidad, aunque algunas sigan siendo fuertes. Aprendes a flotar, a nadar con ellas en lugar de luchar contra ellas.

El dolor sigue ahí, pero ya no te ahoga. Aprendes a vivir con la pérdida sin que te impida seguir adelante.


¿Cómo Puedes Iniciar Tu Proceso Terapéutico?

Si sientes que el duelo ha sido un peso demasiado grande o que no puedes avanzar, podemos trabajar juntos/as para acompañar tu proceso sin que el dolor te detenga.

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💡 El duelo no es algo que se supera, sino algo que aprendemos a integrar. No estás solo/a en este proceso.

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